Varda de Gelwood

Druida humana con un don instintivo para la Naturaleza

Description:

Varda es preciosa. Una chica humana, no demasiado alta, tampoco demasiado fuerte, que parece risueña en todo momento, vivaz, y llena de desparpajo y optimismo. Tiene la cara (y la espalda, y parte de los brazos) moteada de pecas, y suele llevar su melena pelirroja suelta, ondulada y no completamente peinada. Tiene unos profundos ojos verdes que a pesar de su talante optimista parecen ser capaces de ver el interior de cada uno. Mide metro sesenta y cuatro y sus medidas están proporcionadas. Viste con ropas naturalezas, predominando túnicas, y huele siempre a hierba y flores. Quizás alguien podría pensar que el olor cambia ligeramente cuando está enfadada o contenta o triste o excitada o nerviosa, como si siendo siempre delicioso reflejara su estado de ánimo.

Bio:

Todo en Varda es un misterio. No se sabe donde nació, ni quiénes fueron sus padres. La opinión más extensa es que se trata de una niña prodigio, humana, que o bien fue abandonada en el bosque de Gelwood, o bien sus padres murieron en él o en las cercanías.

Sea como fuere, los hechos de su historia son pocos y claros

- Hace trece años el druida Vorsed encuentra en los bosques de Gelwood una niña de cuatro años, sana, y que aparentemente no ha tenido trato con nadie humano. La niña aprende rápidamente a hablar y tiene un intuitivo conocimiento de la magia de la naturaleza
- La chica, que tan pronto como sabe hablar dice llamarse Varda de Gelwood, visita durante su niñez y primera adolescencia todos los círculos druídicos que puede. Muchos empiezan a conocerla y su sorprendente capacidad mágica, y el indiscutible misterio sobre su origen, levanta numerosas murmuraciones entre los druidas… que ella o no percibe o finge perfectamente no percibir.
- Acude a la academia de arcana en la que traba amistad con uno de sus profesores, Venger, que de hecho termina enamorado de ella. Lo que para Varda es tan normal como que la gente acabe con dolor de cabeza tras las “charlas con la jovencísima druida”. Habitualmente ambas cosas
- Cuando empiezan las murmuraciones y persecuciones religioso-mágicas en el continente, Varda habla. Habla mucho. Pregunta. Mucho. Siempre de buen humor intenta convencer a los prelados de la iglesia que se está cometiendo un error, pide audiencia con el emperador, y habla. ¿Hemos dicho que habla mucho? Finalmente unos amigos convencidos con toda razón que va a tener un accidente, la meten en un barco y la mandan a la colonia. Ella realmente no entiende el por qué

Varda de Gelwood

El Nacimiento de un reino rodiyor faifolk