Tikandia

TIKANDIA
Tras la subida al trono del déspota Rey Danford (nieto de Cynon), llamado también “El Albo”, brotó un clima de hostilidad hacia los elfos y otras criaturas no humanas brotó. Comenzó a establecerse un sentimiento a favor de la “pureza” de la raza humana y una creciente desconfianza hacia la magia comenzó a arraigarse entre los pueblos más alejados de los grandes núcleos de población. Una rudimentaria tecnología (máquinas de vapor, armas de fuego) comienza a establecerse y a desplazar poco a poco a la magia antigua.
Una larga guerra hace sangrar Tikandia desde hace años. Terribles batallas han ocurrido en las cuatro esquinas de Tikandia. Los minotauros se declararon independientes y desde Tor-en-Sut, comenzaron una campaña de expansión hacia las montañas de Gor-Luter, donde una encarnizada guerra contra los enanos transcurre durante años. El ejército real, junto con legiones de minotauros aplasta y termina por conquistar las montañas de Gor Luter y de hacerse con sus inmensas reservas de oro y metales preciosos. Tras la guerra, el rey atrae a los minotauros hacia su causa. Muchos de ellos parten hacia el oeste, a colonizar y conquistar los nuevos territorios de ultramar, para mayor gloria del emperador.

LA ESCUELA ARCANA, el mayor centro de estudio de la magia, es considera indeseable, peligrosa y perjudicial para la moral. Danford no se atreve a atacar abiertamente, y menos en la Marisma Amarilla, pero decreta la magia como ilegal y peligrosa. Los hechiceros no son perseguidos, excepto si emplean la magia abiertamente, lo que está penado con cárcel y fuertes multas, e incluso la muerte si se usa la magia de forma “innecesaria, evidente o que perjudique a un ciudadano del Imperio”. Los territorios de la Marisma Amarilla, por tanto, se consideran fuera de la ley imperial, lo que está provocando que se llenen de proscritos y bandidos de todo pelaje.

LA CONGREGACIÓN DE DYAN, el nuevo nombre del culto al dios de la Protección y de la Humanidad, ha cobrado cada vez más fuerza, eclipsando a otros cultos, especialmente los seguidos por los no humanos. Otras religiones seguidoras de la Vida son toleradas aunque con trabas y disputas; el resto de cultos son declarados peligrosos para el bien público por el Emperador Danford y, si quieren operar abiertamente, deben pagar tasas elevadísimas. El descontento de los seguidores de estas otras religiones, mayoritariamente no humanos, hace que se produzcan revueltas en varias ciudades, que normalmente son sofocadas por el ejército con derramamiento de sangre.

LOS CABALLEROS DE LA VERDAD han pedido ser readmitidos en la Congregación de Dyan, lo que se les ha permitido a cambio de renunciar a Pazuzu. Eso sí, se les permite seguir llevando sus emblemas y simbología, considerándose ahora una rama un tanto heterodoxa del culto principal, con una teología centrada en el perfeccionamiento del individuo y la búsqueda de la Verdad de todas las cosas a través de la meditación y el ejercicio físico. En las zonas orientales de Tikandia está encontrando bastantes seguidores.

LA ORDEN DEL KAI, poco a poco ha ido pervirtiéndose en sus objetivos, pasando de ser lo que era a convertirse poco a poco en un simple grupo de soldados de élite a las órdenes de un rey, ignorando cada vez más su vocación original. Con el nombramiento de Danford como Emperador de Tikandia la Orden del Kai se convierte en la guardia de corps del emperador: guardaespaldas y hombres de la máxima confianza. Los monjes del Kai deben ahora pronunciar un juramento de lealtad directa al Emperador. Su símbolo se convierte en un sol atravesado por una espada llameante, y añaden toques negros a sus ropajes, además del clásico verde Kai. Una cierta cantidad de monjes descontentos se ha separado para formar la Orden de Devotos de Kai; esta orden es perseguida a muerte por los seguidores del Emperador, pero sobrevive en la clandestinidad.

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El Nacimiento de un reino rodiyor rodiyor